|COLUMNA| Los sin camiseta

Desde el sillón.

Autor | Alberto Salazar

Parto diciendo que lo ocurrido ante Iquique fue en un 90 por ciento culpa de Pablo Guede y su manía de inventar, de crear cosas que no tienen pies ni cabeza. Solo eso diré respecto al horrible partido del fin de semana.

Ahora, semana de clásico. Aunque algunos no quieran asumirlo, el equipo que arrienda cancha es el clásico rival. Y salieron con una genialidad (?), que en cierto sector del Nacional no se puede ir con la camiseta alba en el cuerpo o se negará el acceso a la cancha. Así de ridículo, pero ya está oleado y sacramentado. No se puede entrar con la camiseta de Colo-Colo.  A quien se le habrá ocurrido esto, no lo sé. Pero es lo más imbécil que se ha visto en el último tiempo en canchas chilenas y vaya que se ven imbecilidades por aquí.

Los que concurran tendrán que hacerlo con alguna polera común y corriente o entrar a guata pelá.

Lógicamente aquellos que idearon esta brillantez jamás han sentido el orgullo de vestir la camiseta alba. No saben lo que produce en un hincha colocolino poder ingresar a un estadio con el indio en el corazón. Y más todavía cuando nos dan pocas entradas.

Pero lo que están logrando con esto es agrandarnos más todavía. Sepan, genios, que no necesitamos de la camiseta para darnos a conocer como colocolinos. Si, duele no poder vestir la alba pero la gente que asistirá a esa cancha se hará sentir como nunca. Porque los colores los llevamos en el corazón y en el alma. Como dice una de las más bellas canciones: porque en el alma llevo el negro y el blanco.

La pasión por nuestro club no disminuye por no permitirnos entrar con la camiseta. Es un detalle mala clase del rival.

El ser colocolino es una forma de vida. Lo expresamos en el día a día, sin la necesidad de andar vestidos de albo. Lo dice nuestra mirada que brilla al nombrar al cacique. Lo siente nuestro cuerpo cuando se entra al Monumental  a apoyar al equipo más grande de Chile y se pone la piel de gallina. Lo siente nuestra garganta que queda sin voz de tanto gritar y alentar. Lo vive nuestro corazón que se acelera con cada gol de nuestro equipo.

Ok, no nos dejes entrar con la camiseta. No nos permitas mostrar nuestros colores como corresponde. Pero debes saber que con eso no nos achicas. No nos intimidas. Con esa medida nos haces sentir más grandes todavía. Porque nuestros colores te asustan. Nuestra camiseta te deja tiritando.

No necesitamos de la camiseta para expresarte nuestro amor incondicional.

Aguante cacique y su hincha con prohibición de mostrar la camiseta. Será un hermoso día Sábado. No lo olviden.

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