|COLUMNA| Muchachos, ¡Gracias Totales!

Eran eso de las 3 de la tarde, contacto telefónico de una radio capitalina, al otro lado, la pantera, Lucas Barrios, el otrora goleador del popular soltaba, “Esa final me marcó mucho en mi estadía en Colo-Colo”… No es el único, ni por mucho, somos varios a los que esa final nos dejó una espina clavada. La cita era a las 20 horas, el objetivo, ganar o ganar.

Autor | Sebastián Ibarra

Imagen extraída de t13.cl

Ya la hora se acercaba, la cancha llena, el nacional volvió a latir, como lo hace una vez al año cuando el popular visita el estadio de todos los chilenos. La cancha, el pasto en particular, no estaba de la mejor manera, el show de la Teletón la dejó en condiciones bastante deplorables, cual fuera el caso, sería ese el escenario de la “venganza”. 11 los del profesor Guede ya estaban confirmado, novedades solo una. Fierro volvía a la titularidad, el capitán del equipo, que había dejado la titularidad hace un tiempo por su rendimiento, dejaba en la banca el cumplir Luis Pedro Figueroa.

Minuto 26’ centro raro, queda pasado el “facha” Riveros, no hay problema dice el charrúa, contorsión fantástica, mete la cabeza y a cobrar, luego de complicados minutos la senda de hacia cada vez más libre… No paso mucho y a los 35’ y 39’ el bendito del área, Estaban Efraín Paredes Quintanilla, la leyenda viva, el ultimo ídolo, el que volvió de México y dijo “vengo a ganar la 30” 4 meses después la levanto, el tercer goleador histórico del cacique, él fue el encargado de ponerle la lápida al partido.

Partido redondo, baile y copa para el más grande. La guinda la puso uno que fue resistido, pero que con buenas actuaciones al menos se ganó una oportunidad. 71’ minutos jugada exquisita y Ramón Fernández liquida. 4-0 y por fin, luego de 8 años de espera nos sacamos en parte esa pena del 2008, esa final que debió ser el quito título consecutivo.

La espina no la podremos sacar jamás, una copa Chile jamás reemplazara lo que pudo ser el pentacampeonato, esa noche jamás la olvidaremos y aunque en el futuro se logre lo mismo que esa vez no se pudo la herida seguirá viva. Esto, sin amaina la tristeza, este equipo logro que por un momento lo olvidáramos, que dijéramos por fin, que pusiéramos las cosas en su lugar. Colo-Colo arriba, ellos abajo, muy abajo. Los tipos que el miércoles levantaron la copa, también hicieron que miles de colocolinos nos sacáramos esos gritos ahogados de esa final. Muchachos gracias, gracias por la alegría, por el partido y por la venganza. Lo que viene es más difícil, pero creyendo en el profesor Guede y el apoyo de la gente, el objetivo se lograra, acá comienzan los mejores años de Colo-Colo, este es solo el comienzo

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