COLUMNA EN BLANCO | El proceso cortado

Algo que siempre hace el hincha es pedir la cabeza del técnico en cuanto el equipo empieza a jugar mal o directamente pierde por varios partidos consecutivos, obviando que en el fútbol influyen una cantidad incontables de factores, hasta la cantidad de público en el estadio influye en el estado mental y confianza del jugador que se desempeña en el campo de juego.

Llevamos recién una fecha y ya quieren sacar a un técnico que hasta antes de perder con la Universidad Católica no era cuestionado para nada y que, si miramos un poquito hacia el lado, mantuvo siempre en buenas posiciones a la Unión Española siendo que sufría constantes desarmes del plantel.

No podía esperar menos el Coto Sierra, si hace unos meses había muchos individuos gritandole de todo a Tito Tapia, el primer entrenador en devolverle un poco de identidad y contundencia a un equipo que desde la salida del Bichi Borghi estaba más perdido que el Aviador de apellido Bello.

El hincha de Colo-Colo por lo general tiene menos paciencia que vieja histérica en la fila de no clientes del banco y eso es causa de un exitismo asqueroso que corroe a la mayor parte de la parcialidad colocolina. Al menos yo no soy hincha de las copas, a Colo-Colo le exijo lo que la historia pide, pero si un año no somos campeones no me pongo a cantar “Que se vayan todos”, si se hizo una buena campaña hay que reconocer ese mérito al equipo y al cuerpo técnico, cuando Tapia quedó 2 veces en la orilla de la playa del campeonato, cediendo los laureles primero al archirrival y luego a un siempre discreto club de Cobresal (No sé qué me pasa con ese equipo que no logro pasarlo… Leseras mías) había cientos tuiteando como simios rabiosos pidiendo la salida de Tapia y diciendo que si no eramos campeones no servía de nada tener un buen técnico. Yo difiero de esa visión. Creo que salir segundo un par de veces no le hace mal a nadie. (Un par de veces, dije. No se emocione amigo de la UC.)

A consecuencia de esa presión, ByN empezó a evaluar al técnico y empezó a desmoronarse todo saliendo Héctor y su cuerpo técnico enojados o al menos incómodos con la dirigencia y entre ellos mismos.

Ahora hay otro técnico que nos acaba de sacar campeones y lo acusan de flojo (Sin mucha base, porque a nadie le consta que no exista trabajo en la semana, sino iríamos últimos en la tabla rezando por no descender), de que “no tiene idea de fútbol” (cuando por algo ha sido campeón con 2 equipos distintos, cosa que no hace todo el mundo) y que “no juega pa’ elante” (¿Cuándo se acabará la mentira de que la única forma de jugar bien es “jugando pa’ elante”, siendo que en la historia de Colo-Colo eso ha sido más una circunstancia que una identidad? Sí, Colo-Colo debe proponer y dominar el juego, esa sí es nuestra identidad, pero atacar como tontitos todo el partido no es parte de nuestra historia. Esa es la pomada que le vendieron a los amigos de azul con el Pelado Nefasto, cuyo nombre no me atrevo a escribir por miedo a cometer algún delito tributario al hacerlo, y ellos se la compraron de que esa es la forma en que juega “erlionagT_Tamtervuya”.)

Aquí hubo un proyecto cortado. Un proyecto que pintaba para largo y bueno con Salah y Tito Tapia trabajando juntos. Con Arturo Salah tengo decenas de diferencias de opinión, como su defensa activa a las Sociedades Anónimas Deportivas principalmente, pero no puedo negar que el viejo algo sabe de fútbol, que conoce los códigos de un camarín y que sabe lo que es Colo-Colo ya que lo dirigió y se enfrentó a él como jugador. No digo que Salah sea el mejor dirigente de la historia de Colo-Colo y que ojalá que vuelva, pero al menos con él volvieron a llegar refuerzos más útiles, se apostó (en principio) por un proceso a largo plazo y volvimos a ser campeones por eso.

Tapia también era parte de ese proyecto frustrado, un técnico que antes de ver nombres para refuerzos pedía que supieran qué era estar en Colo-Colo y que cumplieran con funciones específicas. Él mismo sabía qué era estar en Colo-Colo y conocía muy bien las divisiones inferiores por haber tenido exitosos momentos con la Sub-19. En su último semestre al mando del Cacique se nubló un poco y sus cambios y propuestas en los partidos eran medias raras, pero así y todo quedamos segundos.

¿Dónde quiero llegar con todo esto? No tengo idea. Voy a que a Tito Tapia le pidieron la cabeza, a Salah también pero sin pensar en el futuro. Sin pensar en que lo más probable era que al salir Salah llegar uno que solo está pensando en mantener números azules en ByN S.A.D. (¿Han notado que el pasto de la cancha David Arellano está cada vez más feo? Ahí está el plan de “recato monetario” de Anibalcito.) y que lo más probable que después de Tito Tapia llegar otro técnico con menos experiencia en equipos grandes, como el Coto.

Tengamos un poco más de paciencia amigos míos. No sea que tengamos un técnico por año por toda la eternidad.

 

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